De qué hablo cuando hablo de legado
Para mí, el legado no es solo una cuestión jurídica o financiera.
Es el impacto que tiene cada acción y cada decisión que tomamos, la huella que dejamos y la forma en que queremos ser recordados.
El legado es imprescindible.
Es un acto de amor.
Y también un acto de generosidad.
Cuando hablo de legado, lo divido en dos grandes bloques:
1. Legado práctico
Documentos, claves, información esencial y deseos que facilitan la vida a los demás.
Empezar a generarlo desde que tenemos uso de razón nos ayuda a vivir más ordenados, a evitar caos innecesario y, sobre todo, a facilitar la vida de una forma insospechada a las personas que realmente nos importan.
2. Legado emocional
Historias, aprendizajes, mensajes, recuerdos y valores que merecen seguir vivos en tu familia.
El legado emocional se genera cada día, se comparte en vida y refleja el impacto que queremos dejar en el mundo, durante nuestra vida y después.
Mi misión
Mi objetivo es ayudar a que crear, recoger y compartir nuestro legado práctico y emocional — estos temas que a veces dan vértigo— sea algo fácil, claro, humano y accionable.
Divulgar su importancia, acompañar en su construcción y desarrollar herramientas que permitan anticiparse, estar al día y dejar las cosas bien hechas